martes, 21 de febrero de 2017

FICCIONES

Me he quedado dormida
mirándote.
Y me doy cuenta de que los sueños
se me quedan pequeños
si te abrazas a mi realidad.

Siendo un espejismo
de lo que siempre quise,
que no desaparece.
Un oasis cierto
mientras el mundo se muere de sed.
La tormenta tranquila
para la que no necesito calma
que llegue después.

Aire frío
que cura
y abriga.
El futuro que me mira
y me sonríe;
la cara de la moneda
por la que siempre hube apostado.

Mi casa
en cualquier lado,
el puerto esperándome
después de mis naufragios.
Las luces
en las noches cerradas.
El camino conocido
en medio de la avalancha.

Me he quedaro dormida
mientras te miraba.
Y he tenido que despertar
para seguir soñando.

__________
Lluvia calada en los besos.

viernes, 20 de enero de 2017

CONDICIONANTES Y CONCLUSIONES

Me preguntaba,
mientras no podía dormir,
qué quedaría de mí
si te fueras.

Y con un escalofrío
cruzándome las venas
(y los párpados),
supe que nunca podrías irte del todo.

La rebeldía de tus ojos
cuando parpadeas,
que se asoma a mis puertas cerradas
dejándolas abiertas.
Esa rebeldía,
se quedaría conmigo.

Tu perfil de espina
floreciendo en primavera.
El desdén con el que miras las flores
porque nunca te hizo falta tener color.
El sabor
de tus labios bañados
por el sol
y la lluvia.
Eso se quedaría conmigo.

Los deseos
camuflados en pestañas;
el vértigo
de quien no necesita palabras;
el abrigo de tus brazos
recorriéndome como acto reflejo.
El instinto de cambiar el mundo,
de convertir los segundos
en universos.
Eso se quedaría conmigo.

Pero tienes que entender
que aunque me dejes todo
con tu partida,
yo siempre querré
que no te vayas.
__________
Estación invierno.

miércoles, 30 de noviembre de 2016

SABIDURÍA


Sé que hubo poetas
que pensaron en ti
antes de escribir nada.

Sé que el cielo
depende de la forma con que lo miras,
que eres tú quien hace tropezar a las piedras
y hoy se amontonan a tu paso haciéndose castillo.
Que no hay mejor precipicio
que tu boca
para ser kamikaze,
que las palabras se las lleva el viento
porque eres tú quien les pone alas,
que donde hubo llamas
quedan cenizas
y que de donde te marchas
nunca queda nada.

Sé que lloras por no reír,
porque la felicidad te asusta.
Que te quedan tantas cosas pendientes
que cuando duermes
sigues despierta.
Que crees en demonios
porque los has visto,
y que hoy te saludan
cuando te ven pasar.

Sé que declaras la paz
y haces la guerra;
que tienes un pacto con la soledad
porque siempre te echa de menos.
Que inventas una sonrisa para cada lágrima
y un cicatriz para cada herida.
Que sabes que todo tiene solución
menos la vida,
y que por eso abrazas los días
como si nunca hubieran pasado.

Sé que Bécquer perdió las golondrinas
porque anidaron en tu balcón,
que curas la tristeza
y la llenas de alegría.
Que quieres como odias;
a ciegas,
a rabiar
y sin medida.

Lo sé todo de ti
porque no hago más que mirarte,
como hicieron esos poetas
hace tanto tiempo.
La diferencia es que ellos
sólo pudieron escribirte,
y yo aunque me frote los ojos,
te sigo viendo.

__________
Metáforas reversibles.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

VOY A BEBERME LAS CALLES (A TU SALUD)

No me esperes más,
entre la herida de ayer
y la que viene hoy.
En esta cárcel donde la piel
se hace barrote,
donde todas las ventanas
pierden el norte
y no hay pájaros en el alféizar
que canten de madrugada.

No me esperes,
en el hueco que dejas
cuando te marchas;
entre tus golpes
y mis lágrimas,
y mis ojos color triste.

Hoy me miré al espejo,
con el cuerpo frío
y la sangre caliente;
contando arrugas en la frente
y todas hablaban mal de ti.
Me despedí,
de tus manos asesinas
que quieren
cuando lastiman,
de tu amor enfermizo
y de tus días nublados.

Mis cicatrices se han rebelado,
escupen tu nombre
y se cosen con los golpes
que nunca dejaste de dar.
Tienen fuerza para sembrar
flores en el desierto.

Hoy podría haber muerto,
y sin embargo me beberé las calles.
Cantaré desafinada,
me quitaré el veneno de dentro.
Y tu único recuerdo,
de mí,
será el de ese golpe certero
que tantas veces temí,
y que nunca llegaste a darme. 

__________
Lo que se pierde en bolsillos agujereados.

jueves, 10 de noviembre de 2016

CRÓNICAS DE UN PRINCIPITO EXILIADO

No esperéis que el Principito vuelva.
¿Quién querría volver
a este mundo de mierda?

Hay dos que se dicen enamorados
y sólo hacen que ponerse los cuernos,
acumular excusas
y musas
y volver a casa con las manos vacías
y los orgullos llenos.

Hay otros que se sienten mejores
porque están salpicados de blanco en la piel.
No saben
que lo único que les salpica
es la más absoluta vergüenza.

Unos pocos,
allí arriba,
decidiendo cómo vivimos los de abajo.
Y a esa mujer
que friega las escaleras
con 57 años
y las manos secas como estropajos,
se la suda quién haya estafado a quién.
Que tiene dos nietos que quieren comer,
y una hija
soltera
que no tiene trabajo.

Unos cuantos se dedican a matar animales
en plazas abarrotadas de pena.
Otros cuantos cumplen condena
por exigir la verdad de sus muertos,
y de mientras los poderosos parecen tuertos
que sólo ven lo que les interesa.

Les llaman antisistema
por no querer claudicar;
putas por querer trabajar;
bolleras, maricones,
travestis venidos del infierno;
y no saben que aquí el peor diablo
viste de traje y vacila de familia feliz.

Y de mientras en algún lugar
un niño se hace otra cicatriz
por querer escalar un puto muro.
Cuando llegue y sea repudiado,
maltratado por cualquier soldado,
se dará cuenta de que las peores cicatrices,
duelen por dentro.
  
Se van muriendo
tantas vidas
como estrellas.
Y nos llega la luz
casi apagada,
de toda la esperanza que buscaban
y que les hemos arrebatado.
Alguien dirá que la culpa es de otro,
mientras come un filete recién hecho
y se hincha de argumentos
sobre la injusticia humana.
Pobre hijo de puta.

No me da la gana
de vivir en esta basura de mundo.

Joder Principito,
no vuelvas.
Que si vienes
te encerrarán
en uno de esos zoológicos para desalmados,
y los padres pasearán
con los niños de la mano
diciéndoles que estás en peligro de extinción.

Señores,
aquí lo único que se extingue es la humanidad
(que no los humanos).
Y mientras unos se cruzan de manos,
otros cruzan estrechos sin saber nadar.

Pero qué me vas a contar?
Si a ti todo esto,
ni te va ni te viene.
Mejor jugamos a que no sabemos de nada,
y ya que otros arreglen el desastre.

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Lo que se pierde en bolsillos agujereados.

jueves, 6 de octubre de 2016

LA REBELDÍA DE LOS LUGARES MENOS IMPORTANTES

Desde que te has ido,
me ducho con agua ardiendo
para enfriar mis nervios.
Justo como hacía Bukowski
hace unos pocos años.
 
Te recuerdo
en las cosas menos importantes.
En un zumo de naranja
recién exprimido;
en un dibujo a dedo
sobre la ventana empañada;
en las libretas,
en los borradores hechos con lápiz,
en el camino al tren por las mañanas.
 
Yo que pensé
que me moriría de echarte en falta
justo en los sitios donde más te quise,
me estoy muriendo al reconocerte
sin verte
en los lugares donde nunca me paré a mirarte suficiente.
 
Y así se acumulan las horas,
en su cálculo perfecto,
mezcladas con los desvelos
y las ganas de dormir.
 
Hoy te vi,
justo en el trozo de pizarra
donde siempre me escribías.
No he borrado las letras
de tu última nota,
pero soy demasiado cobarde
para volverlas a leer.

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Melancolías de telescopio.

martes, 27 de septiembre de 2016

NO PUDE SER SIEMPRE PRIMAVERA

Ojos que no ven,
corazón que se miente.
Y joder,
cómo llegué a mentirme contigo.

Te creí enamorada de mis raíces,
y miraba con desfachatez al otoño,
que venía próximo
con ojos de luna.
Qué poco duraron los abrazos
mientras caían las flores
sobre mi piel
de una en una.
Cuando mis ramas se desvistieron
y el viento transitó mis grietas,
y tú te alejabas
con la misma elegancia
con la que llegaste.
 
Ya lo decían,
que el tiempo
pone todo
en su lugar.
Pero ¿Qué justicia divina es esta
que no te quiere a mi lado?
Hubiera sido siempre primavera
por ti,
pero igual que las hojas,
hay corazones
que con el otoño
se van.

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Melancolías de telescopio.

viernes, 23 de septiembre de 2016

SOBRE(ESCRIBIR)

Te escribo
porque no puedo tenerte.
Y en el transcurso de mis letras
cayendo
suaves
al vacío,
siento por un momento
que sigues siendo algo mío.

Las gotas de tinta,
las lágrimas
y el mar
se mezclan en un trozo de papel mojado.
Se abrazan a la soledad
de un día gris y nublado,
con el futuro hecho un charco
donde se ahoga
todo lo que no supe decirte.
 
Te escribo
porque no puedo verte.
Y cobras vida en mis páginas
y allí nunca desapareces.
Y me agarro
(con uñas y dientes)
a esa voluntad mía
de no dejarte marchar,
de creer que habrá un día nuevo
más allá de este desierto
de sal y arena.
 
Te escribo,
para convencerme
de que te has ido
pero me has dejado algo de ti.

Aunque solamente sea
el perfume de tu despedida.

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Melancolías de telescopio.